Salimos con muchos casis. Casi contentos, casi temerosos, casi, casi, casi. Es que los acontecimientos de los días posteriores al viaje, en pocas plabras, nos jodieron la planificación. Y dentro de ese adjetivo, jodió, resulta que viajamos a Perú por Loja, primer error. En todo caso conocimos a la jirafa Chalito. Por la tarde viajamos nueve horas a Piura y el Juan cruzó su primera frontera y conoció su primer país… su cara sonreía. Fue a la ventana las dos horas siguientes hasta llegar a Piura. Estaba nervioso. Con torpesa sacaba los documentos, veía todo sorprendido. La publicidad, los precios, el acento y con un día fuera del país llegó a la conclusión que vivir en Ecuador es lindísimo. Viajamos en silencio, de vez en cuando el Juano pregunta algo, el escucha música y yo duermo la mayor cantidad de tiempo. Ahora estamos en Piura, una ciudad semi grande y semi fea. Los días recién comienzan y aún no soy muy conciente de todo lo que vendrá. Es que todo se dio demasiado rápido como si de pronto un día decidimos dejar Quito. Y me siento nuevo y feliz. Con ganas.
Mientras viajaba escuchaba a Silvio, hermosos Silvio. “Rio, rio, rio”, ….”Doble mi cara y la dejo en el pantalón”
No sudo, dentro de poco caminaremos al hotel caro de siete dólares, los dólares ya se hicieron soles y nosotros ya somos dos.
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