Dime si le maté, gritó desesperada. El se bajó del carro y vio al pájaro muerto detrás del pequeño auto. La mujer seguía gritando desde el auto. Le maté, dime si le maté, preguntaba llorosa. El dejó al pájaro ensangrentado y caminó hacia el auto. No hay ningún pájaro muerto, le dijo, parece que solo se asustó pero ya no está ahí, voló. Estás seguro, preguntó la mujer. Claro que estoy seguro, quieres bajar a ver, interrogó, con la seguridad que la mujer nunca lo haría. Que bueno, dijo ella, limpiándose las lágrimas, si le hubiera matado no podría dormir una semana. Yo se amor, dijo él, pero no está muerto, y ya acelera que llegamos tarde. El carro partió con lentitud y el pájaro se quedó muerto. Esperando que otro auto le quite las tripas, que otro le quite las plumas, que otro lo vuelva sangre.
1 comentario:
La invitación precisa. Buena loco. buena. 10 puntos.
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