sábado, 21 de marzo de 2009

Jackson Pollock

De pronto quiso ser Pollok, pintar con los pies, con latas, morir como el, vender una pintura después de muerto que cueste millones de dólares. Quiso ser calvo y alcohólico.

No podía, ya tenía 33 años y no era nada de lo que hubiera querido ser. Estaba sentado en un bazar, atendiendo a gente absurda, a gente que le saludaba con sonrisas hipócritas.

Después quiso ser Mario Puzo, escribir un libro sobre gansters y el Padrino. Y otra vez se vio sentado en una silla de plástico barata y blanca.

Quiso ser Julio Haro, su compañero de colegio que perdió la virginidad a los doce años, tuvo muchas novias y besó a Guadalupe, la chica que él siempre quiso besar pero nunca pudo.

Quiso ser uno, quiso ser otro, lo que sea, un animal volador, un ave, una computadora, un perro de buena familia, un perro de mala familia. Lo que sea menos él. Menos el pobre hombre soltero de 33 años, trabajador de lunes a sábado de 7 a 9 de la noche.

Quiso ser un una vagina. Quiso que alguien le mande un mensaje a su nuevo celular de 288 dólares. 

Después de querer ser muchas personas y cosas llegó su jefa y le obligó a ser todo lo que odiaba. Arregló las perchas, clasificó la nueva mercadería.

 

2 comentarios:

VELARIÁ (Luis Patricio Vela Arias) dijo...

Te recomiendo el relato ¨Bienvenido Bob¨de Onetti..

Saludos

VELARIÁ (Luis Patricio Vela Arias) dijo...

Muchas gracias por el coment..
2666 huy!! gran obra, aunque al final me quede con un vacio..

Aquí estoy repasando tus textos...

Saludos Sr.